Me subí a un tren sin saber dónde bajar, sin mapa que consultar. Me dejé llevar por el dulce vaivén de palabras que quiero olvidar. Y hoy parece mentira que todo lo que nos dijimos e hicimos, que todo lo que vivimos no vale, no vale más.
Quisiera matarte, quisiera borrarte, quisiera dejar de quererte y buscarte, si no voy a ganar. Y parece mentira, parece tan irreal. No lo quise ver, no pude creer que se soltaba el vagón. Para perdonar esta traición, no encuentro ninguna razón. Me subí al tren aunque tuve la intuición de que iba a descarrilar. Y es que el corazón es lo más tonto que hay, no piensa que algo pueda fallar. Y hoy parece mentira que todo lo nos dijimos e hicimos, que todo lo que vivimos no vale, no vale ya.
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