Hay que distinguir entre vivir tus sueños y soñar con una vida irreal. Despertar es aceptar que la vida a veces duele. Cuando uno despierta de una pesadilla agradece que haya sido un sueño, pero cuando la vida te golpea desearías estar soñando. Vivir en un sueño, en una ilusión, no es vivir. La vida real, la de verdad, empieza cuando abrimos los ojos y dejamos de soñar.
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